Arquitectura / Educación

Concurso de puentes en la Escuela de Arquitectura ETSAV

Dos meses después de entrar en la Escuela de Arquitectura ETSAV, los alumnos se enfrentan a uno de los retos más esperados y celebrados de la carrera: la construcción de un puente de listones de madera.  Sin lugar a dudas, la puesta en carga de los puentes se ha convertido en un espectáculo que aglutina profesores y alumnos de todos los cursos, casi un ritual de bienvenida, lleno de admiración y respeto.

Los puentes se apoyan entre dos muros -separados una distancia de tres metros- que limitan la doble altura del hall de entrada, donde se distribuye un público atento a cada deformación y desplazamiento. En más de una ocasión, los puentes han llegado a aguantar hasta el peso de un compañero.

Expectación de la carga de un puente. Fotografía de Andrés Flajszer.

Las consignas son claras: los estudiantes, distribuidos en grupos de tres, deben construir un puente biapoyado que salve una luz de 3 metros y con un gálibo no superior a 40 cm. Ellos mismos deben anotar la puntuación que obtienen en función de la cantidad de material utilizado -listones de madera de diferentes secciones, cartón prensado, cuerda o hilo; cada uno tiene un valor establecido- y mostrarla en el momento de la puesta en carga. Ésta se ubica de forma puntual en el centro de la estructura. El rendimiento de los puentes se mide a partir del cociente resultante entre la carga suportada y la puntuación determinada por la cantidad de material.

Atención frente a las primeras deformaciones. Fotografía de Andrés Flajszer.

A lo largo de tres semanas, después de haber asistido tan sólo a seis clases de estructuras, los estudiantes desarrollan el proyecto guiados principalmente por su intuición. Esta conexión con la experiencia real, al margen de las lecciones académicas, es la que Robert Brufau y David Garcia Carrera, profesores de estructuras y artífices de este interesante ejercicio, procuran mantener viva en todos sus alumnos. Su modo de entender las estructuras ya ha generado una escuela propia de la cual han podido disfrutar varias generaciones de arquitectos. “Cuando veo que en los exámenes los alumnos gesticulan con las manos simulando el comportamiento estructural de alguna pieza u objeto, es una buena señal, porque demuestra que están comenzando a comprender cómo trabaja su estructura”, comenta Brufau.

Brufau y Garcia comentando las deformaciones. Fotografía de Andrés Flajszer.

Finalmente, una vez los alumnos más jóvenes han desarrollado el proyecto y han construido el puente, llega el momento de la puesta en carga. Los dos profesores, como maestros de la ceremonia, se encargan magistralmente de explicar la transición entre la intuición y el conocimiento, es decir, les enseñan a entrar en el dominio del comportamiento estructural. A medida que los puentes se van cargando con botellas y garrafas de agua, comentan cada uno de los movimientos y los asocian a esfuerzos de tracción, compresión, cortante… Previendo el comportamiento de cada puente, lanzan preguntas al aire, que son cazadas por los alumnos del curso, alumnos mayores e incluso profesores, y finalmente corroboradas por el propio puente que, al recibir más carga, es el que mejor explica la solución.

Prueba de carga de un puente tipo Fink. Fotografía de Andrés Flajszer.

Resulta realmente sorprendente como alumnos tan jóvenes llegan a una calidad técnica tan alta; muchos de estos puentes encuentran respuestas óptimas al problema y, con una cantidad baja de material, llegan a aguantar hasta más de diez veces su peso propio. Algunos de los alumnos optan por soluciones tipo Fink, usando cordel e hilo para hacer tensores activos, optimizando así el uso de material. Otros diseñan vigas Pratt o Howe, y varios de ellos identifican los diagramas de momentos flectores en el perfil del puente. Lo que resulta indiscutible es que todos los alumnos que afrontan ese desafío acaban siendo capaces de reconocer las solicitaciones tensionales y, por lo tanto, de resolverlas con madera -si es necesaria la inercia de la sección y se esperan esfuerzos de compresión- o con hilos y cuerdas -si, por lo contrario, se identifica en ciertos elementos un comportamiento de tracción.

Backstage del concurso. Fotografía de Andrés Flajszer.

Para concluir la jornada, los autores de los puentes se reúnen con los profesores y los profesores júnior -alumnos de cursos más adelantados que los acompañan durante el primer cuatrimestre- para hacer un balance de los resultados. Ahí se valoran los puentes considerando varios parámetros más allá de la optimización de la estructura, como la estética, la calidad de la ejecución, la elección de una estrategia u otra para resolver el problema inicial… y se inicia una conversación enriquecida, por primera vez, por la experiencia.

Final de fiesta. Fotografía de Andrés Flajszer.

 


Referencias:

[1] – Enunciado del ejercicio 7: “El pont”. Descubriendo la arquitectura.

[2] – Descubriendo la arquitectura. Amadeu Santacana (coordinador del curso de introducción de la ETSAV).

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