Educación

El diseño en las escuelas de ingeniería

Nota editorial:
Éste artículo es el sexto de la serie: Reflexiones sobre el futuro de la enseñanza de la ingeniería. Y continuación de: La enseñanza de la ingeniería ¿Hacia dónde vamos si no hacemos nuevos planteamientos?

La palabra diseño tiene diversos significados y muy a menudo éstos se relacionan con el valor estético añadido que se aporta a los objetos para hacerlos más atractivos. Aquí, sin embargo, prefiero considerar acepciones más generales. Es especialmente exitosa la definición propuesta hace ya muchos años por el que fue premio Nobel de economía, Herbert Simon [14] cuando decía: “Everyone designs who devises courses of action aimed at changing existing situations into preferred ones“. Y es precisamente éste el objeto final de la ingeniería: cambiar la realidad porque no nos gusta tal como es. Los científicos lo que quieren es entenderla y procuran no cambiarla mientras la observan y estudian, en cambio nosotros, los ingenieros, lo que queremos es cambiarla, aunque a veces no acabemos de entenderla. La realidad es demasiado compleja como para aspirar a captarla con toda precisión. Los ingenieros tenemos suficiente en manejarla, aunque no siempre acabemos de comprenderla.

La búsqueda de la manera de cambiar la realidad la hacemos a través del diseño. El diseño y la acción son el centro de nuestra actividad, a través del primero definimos cómo transformaremos la realidad, para seguidamente hacerlo. Pero en la mayoría de escuelas de ingenieros civiles españolas no se enseña a diseñar ni tampoco se analiza el porqué de las infraestructuras que diseñamos, como si tuviera sentido realizar todas las infraestructuras que se nos ocurren, cuantas más mejor. La realidad de los últimos años, sin embargo, nos ha hecho poner los pies en el suelo y nos ha demostrado lo pernicioso que ha sido este planteamiento. Las administraciones de todos los niveles —estatal, autonómica y local— están teniendo serias dificultades para mantener un gran número de infraestructuras que tienen una rentabilidad social muy baja, hasta el extremo que se verán abocadas a cerrar algunas —aeropuertos y líneas de alta velocidad que han costado del orden de decenas y cientos de millones de euros—, porque tienen un nivel de utilización que roza el cero.

No se diseña en ninguna de las asignaturas obligatorias de las carreras de ingeniería civil, solamente en algunas optativas o de libre elección, en las que la iniciativa personal de los profesores responsables permite a los pocos alumnos matriculados poder enfrentarse por primera vez al reto de concebir algo inexistente hasta entonces. Parece como si aprendiendo a resolver problemas bien definidos a través del análisis y el cálculo, automáticamente los alumnos aprendieran a diseñar. Y nada más lejos de la realidad. En las escuelas donde realmente se enseña a diseñar, los estudiantes comienzan desde los primeros cursos a enfrentarse a problemas sencillos y poco a poco, a través de un aprendizaje práctico y autónomo, bajo un seguimiento que se hace básicamente a través de correcciones periódicas por parte de profesores con una gran experiencia profesional, aquellos van aprendiendo los secretos del oficio. Por ahora no se conoce una metodología mejor para aprender a hacerlo. Pensar que nosotros somos más listos, y que sin este proceso de aprendizaje adquiriremos el conocimiento y las habilidades necesarias para poder enfrentarnos satisfactoriamente a la complejidad que presentan los problemas reales, manifiesta, o bien una total ignorancia sobre lo que es la práctica de nuestra profesión, o bien la aceptación implícita de que no nos corresponde a nosotros liderar los procesos de diseño y que ya está bien asumir posiciones subordinadas, alejadas de aquellas donde realmente se toman las decisiones importantes.

Referencias bibliográficas:

[1] Simon, H. The Sciences of the Artificial. MIT Press, Cambridge, Mass, 1st edition, 1969.

Nota editorial:
Éste es el sexto de una serie de artículos que forman un conjunto:

  1. Reflexiones sobre el futuro de la enseñanza de la ingeniería.
  2. La enseñanza de la ingeniería ¿Cómo hemos llegado donde estamos?
  3. La enseñanza de la ingeniería ¿Dónde estamos realmente?
  4. La enseñanza de la ingeniería ¿Por qué estamos donde estamos?
  5. La enseñanza de la ingeniería ¿Hacia dónde vamos si no hacemos nuevos planteamientos?
  6. El diseño en las escuelas de ingeniería.
  7. El proyecto: objetivo central del oficio del ingeniero.
  8. La enseñanza de proyectos: una oportunidad para mejorar las capacidades de los alumnos para liderar procesos de diseño.
  9. Reflexiones sobre la formación de la ingeniería y el futuro de la enseñanza. Para terminar.
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